Instituciones educativas: 10 emergencias escolares y el rol clave del docente

En las instituciones educativas, la prevención y la respuesta ante emergencias son fundamentales. Como profesionales de emergencias médicas, nuestra misión es salvar vidas, pero sabemos que en el ámbito escolar, el docente es el primer eslabón de la cadena de supervivencia. No se trata de reemplazar al médico, sino de brindar la asistencia inicial necesaria para estabilizar al estudiante hasta la llegada de la ayuda profesional.

Basados en los protocolos de capacitación vigentes, hemos identificado 10 situaciones clave donde la intervención del docente es fundamental para evitar complicaciones mayores:

1. Atragantamiento (Obstrucción de la vía aérea)

Ante un estudiante que no puede respirar, hablar o toser eficazmente, la acción inmediata es la Maniobra de Heimlich. Es una técnica de presión abdominal para que pueda expulsar el objeto extraño de forma instantánea.

2. Paro Cardiorrespiratorio

Si el alumno no responde y no respira, se debe activar el sistema de emergencias e iniciar RCP (Reanimación Cardiopulmonar). El uso del DEA (Desfibrilador Externo Automático) es vital en estos primeros minutos para restablecer el ritmo cardíaco.

3. Convulsiones

Durante un episodio convulsivo, el docente no debe intentar detener los movimientos. La prioridad es proteger la cabeza del alumno de golpes, no introducir nada en su boca y, finalizada la convulsión, colocarlo en Posición Lateral de Seguridad (PLS) para asegurar que su vía aérea esté despejada.

4. Hemorragias

Frente a un sangrado importante, la medida principal es la presión directa sobre la herida con gasas o paños limpios. Controlar la pérdida de sangre es esencial para prevenir un estado de shock.

5. Heridas y Escoriaciones

Para las lesiones menores, la intervención se centra en la limpieza con agua y jabón, realizando la cura desde el centro hacia afuera para evitar infecciones. Siempre se deben utilizar guantes de látex como medida de bioseguridad.

6. Fracturas, Esguinces y Luxaciones

Ante la sospecha de una lesión ósea o articular, la regla de oro es no intentar «acomodar» el hueso. El docente debe inmovilizar la zona en la posición en la que se encuentra para evitar daños en tejidos circundantes.

7. Quemaduras

Ya sean por contacto térmico, químico o eléctrico, la primera acción es enfriar la zona con agua corriente durante varios minutos. No se deben aplicar cremas ni remedios caseros que puedan infectar la lesión.

8. Traumatismos (Golpes fuertes)

Especialmente en traumatismos encéfalo-craneanos (golpes en la cabeza), la intervención consiste en la observación constante. Es vital identificar signos de alarma como pérdida de conciencia, vómitos o confusión, que requieren traslado médico inmediato.

9. Emergencias Médicas Específicas

En casos de crisis hipoglucémicas (baja de azúcar), el docente debe saber reconocer los síntomas (sudoración, palidez, confusión) y asistir al alumno proporcionando una bebida o alimento con azúcar si este está consciente, para revertir el cuadro rápidamente.

Ante una reacción alérgica grave, el docente debe identificar los signos (ronchas, dificultad para respirar) y asistir al alumno con su medicación específica.

10. Evacuación y Manejo de Inhalación de Humo

Ante un incendio, la prioridad médica es la evacuación rápida para evitar lesiones por inhalación de gases tóxicos. Indique a los alumnos desplazarse cerca del suelo para respirar aire menos contaminado. Una vez en el punto de encuentro, evalúe si hay dificultad respiratoria o quemaduras (que deben enfriarse solo con agua) mientras aguardan el arribo médico.

IMPORTANTE: recordar que el primer paso siempre es activar el sistema de emergencias médicas (SEM)

El Marco Legal y Ético en Argentina

Es importante que las instituciones recuerden que la Ley Nacional de Educación (Ley 26.206) establece la responsabilidad docente de velar por la seguridad de los alumnos y la obligación de estar capacitados en primeros auxilios.

Desde el punto de vista legal, el Artículo 34 del Código Penal brinda tranquilidad al docente: no es punible quien causa un mal para evitar otro mayor inminente. Por ello, actuar bajo los principios de necesidad, respeto a la intimidad y consentimiento garantiza una asistencia ética y protegida.

Conclusión: La prevención y la capacitación constante no solo cumplen con la normativa vigente, sino que transforman la escuela en un espacio verdaderamente seguro. Saber actuar salva vidas.

¿Su equipo docente sabe cómo responder ante estas 10 situaciones?

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